Sabemos que sol, verano, playa y pileta son sinónimos de protector solar. O, al menos, deberían serlo. Y eso no está mal. Pasar tiempo al aire libre y bajo la luz del sol, nos aporta vitamina D y nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo entre otros beneficios.

El problema (y el mayor riesgo) reside en la prolongada exposición al sol sin ningún tipo de protección solar. No utilizar protección aumenta los riesgos de quemaduras, daño cutáneo, envejecimiento prematuro de la piel, manchas y cáncer de piel.

Sin dudas, el mejor aliado a la hora de exponernos al sol es el protector solar.

Protector solar: tips a tener en cuenta

1. Utilizar protector solar con el FPS adecuado: El FPS (factor de protección solar) representa la cantidad de tiempo que vamos a estar protegidos de los rayos ultravioleta B (UVB). El valor del FPS depende mucho del tipo de piel y de la actividad/exposición que realicemos bajo el sol, por lo cual, se recomienda siempre consultar con un dermatólogo el valor que debemos utilizar.
Igualmente, un FPS de 30 es el valor promedio recomendado.

2. Siempre es mejor utilizar protector solar con protección para los rayos UVB y UVA.
Los rayos UVB son los que causan las quemaduras solares y son los que la mayoría de los protectores solares cubren.
Los rayos UVA también están asociados con el daño en la piel, sobre todo con el envejecimiento prematuro de la misma. Tanto los rayos UVB y los UVA causan cáncer de piel.
Por esto, siempre es mejor utilizar protectores solares de amplio espectro.

3. Se recomienda utilizar protector solar resistente al agua. Sobre todo si vas a nadar, realizar actividad física o transpirar.
La mayoría de los protectores solares suelen tener una leyenda de “water resistant” en la etiqueta.

Por último, hay que tener en cuenta que el uso de protector solar no debe ser algo molesto o incómodo. Hay muchas opciones (crema, spray, aceite, hidratantes, etc.) como, también, muchas marcas. Lo ideal es probar distintos protectores hasta encontrar uno que resulte cómodo y práctico, pero no discontinuar el uso.

Como siempre, lo más práctico y seguro es consultar con tu dermatólogo de confianza para que te pueda asesorar sobre un protector solar efectivo y adecuado a tus necesidades.