La Toxina Botulínica tipo A, también llamada BOTOX y Dysport por su nombre comercial, es una de las técnicas más utilizadas para tratamientos estéticos faciales. El Botox apareció en el mercado hace más de 20 años y sigue siendo el tratamiento favorito de la mayoría de nuestros pacientes ¿Por qué? Por su eficacia, practicidad, duración y seguridad . Al estar hace tanto tiempo en el mercado está probada su seguridad a mediano y largo plazo.

Pero también es cierto que hay muchos mitos y teorías populares en torno al Botox y su efectividad. Por falta de información y desconocimiento, muchos pacientes suele asociar el Botox con peligro, entumecimiento de músculo y malos resultados. En realidad el músculo se relaja, esto se siente como que está entumecido pero lo que más le molesta a los pacientes es que al relajarse se modifica algunas expresiones quitándole naturalidad. Sin embargo, si el tratamiento está administrado por un profesional dermatólogo esto no suele pasar. En este artículo vas a encontrar algunos de los mitos y dudas más comunes que escuchamos en pacientes nuevos que quieren comenzar un tratamiento en medicina estética facial. La gran mayoría suelen preguntar sobre los efectos secundarios del Botox, de eso vamos a hablar hoy:

¿Cuáles son los efectos del Botox?

Al igual que todos los fármacos y medicamentos, el Botox no está exento de efectos secundarios pero para esto es importante conocer la forma de actuar de la Toxina Botulínica.

Las inyecciones de Botox producen efecto en la zona donde se apliquen. El objetivo logrado se debe por la contracción de aquellos músculos donde se inyecta, de esta forma se suavizan las arrugas y líneas de expresión del rostro. Las líneas de expresión no son más que las marcas producidas por los movimientos faciales repetidos en nuestra vida diaria (sonreír, fruncir el ceño o elevar la frente, por ejemplo).

Entendiendo el funcionamiento del Botox podemos decir que tiene dos efectos secundarios y que ambos se pueden eliminar si el tratamiento está bien administrado:

1. Efectos del pinchanzo y aplicación del producto:

Las pequeñas agujas con que se administra el Botox suelen doler y dejar una sensación de picazón. Rara vez, también dejan hematomas o inflamación del rostro. Esto es algo inevitable pero que suele disminuirse mucho con la aplicación de un anestésico local y, por supuesto, con el correr de las horas.

Cuando más experimentado sea el profesional menos van a doler las agujas y menos riesgos de moretones y marcas vamos a tener.

2. La sustancia del Botox suele afectar otras áreas del rostro

Este es el segundo efecto negativo del Botox y se debe a la administración misma del producto. Cuando un paciente decide comenzar un tratamiento con Botox es importante especificar bien el área que se desea tratar ya que es ahí donde se va a aplicar el punto de punción con la Toxina Botulínica.
Si el tratamiento lo administra una persona no capacitada o el paciente no respeta los cuidados post tratamiento se corre el riesgo que la sustancia se extienda a otros músculos faciales. Esto no es peligroso pero tampoco es lo recomendado.

Para reducir los efectos secundarios del Botox lo ideal es realizar el tratamiento con un médico dermatólogo especializado en medicina estética. De no ser así el paciente corre el riesgo de tener asimetría de cejas, caída de párpados, poca tonicidad muscular o la famosa «cara de Botox», es decir, expresiones artificiales en un rostro que perdió naturalidad.

En De Piel Integral somos especialistas en dermatología estética. El Dr. Francisco Solano García es reconocido en el campo de la medicina estética ya que logra resultados naturales, garantizando a sus pacientes una mirada natural y despejada donde las arrugas y líneas de expresión desaparecen pero sin perder la fisonomía normal del rostro de cada paciente.
Sacá turno y conocé más sobre nuestros tratamientos con Botox.